,, Religia care nu este la fel de veche precum Cristos şi Apostolii Săi, este prea nouă pentru mine.” – Joseph Hooke, apologet baptist englez .

EDIFICARE MI IGLESIA

EDIFICARE MI IGLESIA

No toda organización que se reúne en un edificio con vitrales, o con una cruz en su torre, o con un letrero que diga „iglesia” con personalidad jurídica, es una iglesia en el sentido Neotestamentario. Si Dios el Hijo dijo: „Edificaré Mi ekklesia o asamblea”, es obvio que sólo Él se reserva el derecho de definir las características de „Su asamblea”, y lo hizo. Por lo tanto, es responsabilidad y privilegio de todo creyente ir a las páginas del Nuevo Testamento para conocer los rasgos distintivos de Su ekklesia, para después en obediencia buscar una de estas asambleas, y unirse, y trabajar en ella para la gloria del Señor, „…a Él sea la gloria en la iglesia…por los siglos de los siglos” (Ef.3:21).
Consideremos el diseño y la responsabilidad de una iglesia bíblica.

EL DISEÑO

Obviamente, existe una gran variedad de creencias en torno a como la iglesia debe organizarse y como debe operar. Debido a que casi todas las opiniones son influenciadas por el humanismo y el pragmatismo, la opinión de los hombres no puede ser confiable. Debemos escudriñar las Escrituras para encontrar el diseño de la iglesia.

DIVINA EN SU ORIGEN

En Mateo 16:16-18, Pedro declara bajo inspiración divina que Cristo es „el Hijo del Dios viviente”, a lo que Cristo responde: „…sobre esta roca edificaré mi iglesia”.
Inherente en la declaración de Jesús, „edificaré mi iglesia” hay dos derechos básicos y eternos para la iglesia: 1) El derecho de existir y 2) el derecho de evangelizar. La iglesia de nuestro Señor Jesucristo se edifica o crece por medio del evangelismo.
Cristo antes de ascender al cielo dijo: „Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id…” (Mateo 28:18,19); con estas palabras el Señor Jesucristo estaba revelando que la autoridad de la iglesia para llevar a cabo su obra proviene de Dios.
Consideremos ahora el contexto de Mateo 16:18. En el versículo 17 Jesús dice: „Porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos”. Esto significa que Pedro por inspiración de Dios el Padre reconoció a Jesús como el Cristo. Por lo tanto, en el versículo 18, cuando Cristo dijo: „Y yo también te digo…”. El estaba proclamando verdad adicional, dando a entender que sobre Su persona (Su Deidad), „la roca de los siglos”, y Su muerte vicaria (v.21) edificaría Su iglesia (1P.2:4-8; Ef.2:20; 1Co.10:4).
La iglesia, por lo tanto, recibe Su autoridad de Jesucristo, Dios el Hijo, como se revela en la Santa Palabra de Dios.

LOCAL EN SU MANIFESTACION

La teoría de la „iglesia universal invisible” tan ampliamente propalada por la Biblia anotada por Scofield, y aceptada sin ningún cuestionamiento por un gran segmento de la Cristiandad actual, suscita una serie de problemas en el entendimiento de la naturaleza de la iglesia del Nuevo Testamento:
a) Esta teoría es incompatible con el significado de la palabra ekklesia usada por el Señor para designar Su iglesia o Su asamblea, porque una iglesia invisible no se puede reunir en un lugar específico.
b) Hace imposible conseguir la unidad del cuerpo de Cristo como lo demanda la Biblia. Un ecumenismo es la única solución al problema.
c) Viola el concepto de iglesias como una pluralidad (Ap.1-3).
d) Destruye el significado de la analogía de Pablo de la iglesia como un „cuerpo”. La iglesia invisible jamás podrá ser análoga a un cuerpo funcional, coordinado, compacto, y unido entre sí (1Co.12; Ef.4:12-16).
e) Justifica y fomenta la heterodoxia doctrinal, i.e., „todo viento de doctrina” (Ef.4:14).
f) Socava y debilita la posición, imagen, llamamiento, y comisión de la iglesia local, la única clase de iglesia edificada por Cristo.
g) Hace a Cristo autor de dos iglesias: 1) La iglesia universal invisible, supuestamente compuesta de todos los salvos[?], y 2) la iglesia local (que es, según muchos, la manifestación visible e imperfecta de la iglesia universal invisible, adaptando la filosofía neoplatónica de la dualidad de las cosas a la esfera bíblica) etc..
La palabra Griega ekklesia aparece 114 veces en el Nuevo Testamento. En la versión Reina – Valera de 1960 aparece 107 veces como iglesia, 2 veces como asamblea, 5 veces como congregación, y una vez como concurrencia . Todas estas referencias convergen en la idea de iglesia local.
Ekklesia es usada 18 veces en un sentido institucional, genérico, o abstracto, 56 veces en un sentido local específico, 36 veces para designar una pluralidad de iglesias locales específicas, 3 veces para designar el gremio de los plateros en Hechos 19:32,39,41, una vez como la congregación de los hijos de Israel en el desierto en Hechos 7:38, y una vez como referencia profética a la asamblea general de todos los „espíritus de los justos hechos perfectos” en Hebreos 12 :23, (ekklesia no aparece en 1P.5:13).
La entidad a la que Cristo primero aplicó el término iglesia (Mt.16:18), usando el término en un sentido genérico, es la misma entidad a la que Él se refiere en Mt.18:17,18 y en Apocalipsis, capítulos del 1 al 3 ; Él no le habla a una gran iglesia universal invisible, sino a iglesias locales específicas, y Cristo es consistente con este uso hasta el final del libro de Apocalipsis (22:16).
Posteriormente Pablo compara la iglesia local a un cuerpo (el cuerpo de Cristo, Col.1:18,24; Ef.1:23) para ilustrar la unidad funcional y práctica de los cuerpos locales; es una deshonestidad intelectual suponer que Pablo intenta introducir una nueva entidad universal invisible con el concepto de cuerpo de Cristo, porque un cuerpo que no puede tener todos sus miembros juntos no es un cuerpo, es una monstruosidad. Es imposible reunir en un solo lugar a todas las personas salvas en el mundo. Y si Cristo tuvo en mente edificar una iglesia universal invisible, Él no habría escogido el término „ekklesia” para designar Su asamblea, porque es obvio que una asamblea que no se puede reunir no es asamblea.
El Nuevo Testamento es un libro acerca de iglesias. Los evangelios presentan la cabeza de la iglesia, Cristo; Los Hechos de los Apóstoles nos dan la historia de la iglesia; las epístolas presentan el corazón de la iglesia (doctrina y organización), y el Apocalipsis nos da la esperanza de la iglesia.

INDEPENDIENTE EN SUS ASOCIACIONES

Muchos Bautistas modernos se han organizado en convenciones y asociaciones con variados grados de control e influencia en las iglesias locales. Si vamos a las Escrituras no encontraremos evidencia de tal práctica, pero sí encontraremos evidencia de una saludable y voluntaria asociación de iglesias como se ejemplifica por la contribución de una ofrenda para los hermanos pobres de la iglesia de Jerusalén, y en otras muchas formas.

AUTONOMA EN SUS OPERACIONES

La palabra autónomo es una palabra compuesta que consiste de autos que significa „de uno mismo, propio” y nomos que significa „ley”. Las dos palabras juntas significan „su propia ley”, o „su propio gobierno”. Cada una de las iglesias del Nuevo Testamento bajo la dirección de Cristo se gobernaban a sí mismas. Cada iglesia tomaba sus propias decisiones.
La autonomía de la iglesia está basada en por lo menos tres verdades:
La primera verdad sobre la cual la doctrina de autonomía descansa, es la exaltada posición de Cristo en la iglesia. Pablo escribió: „Él (Cristo) es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia…para que en todo tenga la preeminencia” (Col.1:18). Él no comparte este honor y autoridad con nada ni nadie; y nadie puede mediar como una autoridad entre la iglesia y Cristo, Su cabeza.
La segunda verdad sobre la cual descansa la autonomía, es la igualdad de todos los miembros, esta doctrina fue pervertida tempranamente en la historia de la iglesia cuando los santos fueron divididos en dos clases: Clérigos y laicos, y unos ejercían autoridad sobre los otros. La iglesia de Jesucristo no necesita la dirección de super santos. Cada miembro tiene igualdad de posición para acercarse ante Dios, y a su trono de gracia, e igualdad de acceso para ser guiado por el Espíritu Santo.
La tercera verdad sobre la cual descansa la autonomía de la iglesia es la evidente práctica de la iglesia del Nuevo Testamento. La iglesia de Jerusalén eligió y ordenó líderes (Hechos 6); la iglesia de Antioquía comisionó los hermanos que el Espíritu Santo había llamado (Hechos 13); la iglesia de Efeso recomendó uno de sus miembros a la iglesia en Corinto (Hechos 18); la iglesia en Corinto ex-comunicó un miembro que había pecado, y luego lo restauró a la membresía de la iglesia cuando mostró evidencias de un genuino arrepentimiento (1Co.5; 2Co.2).

RESTRICTIVA EN SU MEMBRESIA

En Hechos encontramos que aquellos que recibieron la Palabra (fueron salvos), y se bautizaron bíblicamente „fueron añadidos a la iglesia” (Hechos 2:41,47). En 1Corintios, capítulo uno, Pablo escribió que la iglesia estaba compuesta de aquellos que son „santificados” y „santos”, y en el capítulo cinco dice que un miembro inmoral debía ser sacado de la membresía de la iglesia. Un error común en el ámbito Cristiano en la actualidad, es creer que porque una persona es salva es automáticamente miembro de la iglesia, pero la posición bíblica es que la persona no sólo tiene que ser salva, sino que tiene que vivir en santidad, y permanecer en la palabra para mantener su membresía en la iglesia.

ORGANIZADA EN SUS OPERACIONES

Pablo después de reprender a la iglesia de Corinto por desordenes en varias áreas, les exhortó a que todas las cosas las hicieran „decentemente y en orden” (1Co.14:40).
El Señor estableció dos oficios en la iglesia para que fuera guiada, y diera cumplimiento a Sus propósitos:
1) El oficio de pastor,
2) el oficio de diácono (1Ti.3:1-13; Hch.6:1-6).
Ambos oficios tienen claramente definidos sus roles. Estos son los únicos oficios que Dios le dio a la iglesia, y son para la iglesia local.

Responsabilidades de la iglesia
Las Escrituras atribuyen a la iglesia tres responsabilidades:
Una de las responsabilidades es propagar el evangelio. Este es el objetivo primario de la iglesia como lo podemos encontrar en Mateo 28:19,20. El Señor debió haber considerado esto de suma importancia, ya que lo menciona en los cuatro evangelios, y en el libro de los Hechos (Mt.28:18-20; Mr.16:15-18; Lc.24:44-49; Jn.17:18, 20:21 ; Hch.1:8).
La otra responsabilidad es preservar la verdad. Pablo dijo que la iglesia era „columna y baluarte de la verdad”; más adelante recomienda a Timoteo diciendo: „Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2Ti.2:2).
Esto también está en armonía con lo que dice el apóstol Judas: „…me ha sido necesario escribiros exhortandoos a que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3).
Una tercera responsabilidad es proveer para los que tienen necesidad en la iglesia. Claro está que algunas iglesias han centrado su ministerio sólo en el aspecto social, y han casi abandonado lo medular del asunto.
La propagación del evangelio involucra tres cosas: La primera es evangelizar. Las Escrituras nos muestran el método y el mensaje de la evangelización, „…agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1Co.1:21). „Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación” (Ro.1:16). „Testificando a judíos y gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo” (Hch.20:21).
Posteriormente, el bautizar. El bautismo según 62 léxicos Griegos clásicos revelan que el significado primario es el de „sumergir” o „hundir”. En el bautismo, el creyente se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura, y resurrección, y esto sólo se puede simbolizar por medio de la inmersión. En este acto el creyente demuestra su humildad, sometiéndose al señorío de Cristo, y manifiesta su intención de andar en vida nueva (Ro.6:4,5).
El bautismo también es la puerta de entrada a la membresía de la iglesia: „Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (Hch.2:41). „Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hch.2:47).
El bautismo no añade nada a la salvación personal, pero testifica al mundo que el bautizado es ahora propiedad de Jesucristo y miembro de la iglesia que El prometió „edificar”.
Finalmente, el instruir. El significado básico de la palabra „enseñar” en el versículo 20 de Mateo 28 es „dar instrucción” o „impartir conocimiento”. Cristo quiere que a los convertidos se les enseñe „todas las cosas que os he mandado”. La única forma que un discípulo pueda ser instruido en „todas las cosas que os he mandado” es por medio de la iglesia. El Señor quiere ver Su iglesia con miembros obedientes y disciplinados. Por lo tanto, la iglesia organizada de acuerdo al diseño bíblico y cumpliendo sus responsabilidades mostrará, „que la multiforme sabiduría de Dios [es] ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor” (Ef.3:10,11).

Misión Bautista LA VERDAD

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